LA VIDA ES UN TXUPINAZO

 

txupineras

Algunos días al año Bilbao y sus arterias se emocionan , sube la marea de  la sonrisa por la ribera de su ría y las Plazas se visten de fiesta .

La parte vieja repica recuerdos, se pone de gala y mostrador , de artesano y libro, de queso y Santo , de feria y luces y llama a los remos de las Gabarras a sus vecinos .

En el ADN de un bilbaíno alguna de sus eternas tabletas están engarzadas al gen de la fiesta popular , a disfrutar en cuadrilla, en equipo o talde , “kenofalte” nadie , a compartir la felicidad por haber llegado todas y todos hasta ese día señalado, hasta otra meta para la Villa y por encima de todo por la firme intención de seguir caminando juntos .

Las arterias Txirenes aceleran en los mercados del Arenal , en la regata eterna , al son de una Bilbainada o un buen bertso, con o sin pote . Vibramos con el bote de una pelota de cuero o en las cuestas de goitibera que comunican arterias altas y centro de todos , no nos cubre suficiente la piel el alma con el remate de cabeza donde solo llegan los nuestros al balón de rosca de zurda larga y los focos que atraviesan la lluvia y los latidos de las retinas en San Mamés. 

Soñamos en las “noches blancas” de reflejos de luna en agua o cuando han sido noches negras e inundadas y la vida nos llama a galeras y a remar todos juntos en la misma dirección . Cuando nos ponemos camisa blanca y pañuelo azul y desde luego cuando Amatxu Begoña anuncia que Marijaia esta de nuevo probando enaguas y coloretes y llega Aste Nagusia , la semana más grande del “mundo mundial” .

Bilbao recuperó sus fiestas Grandes cuando el balcón del Arriaga , , la txapela de Txupinera , la chaqueta amarilla del pregón, la Komparsa solidaria , la música para todos , los mecanos de tubo y solidaridad del Arenal, el Cabezudo de museo , el kalimotxo con bocata vegetal o panceta en vena , las noches de fuego en el cuerpo y fuegos al aire, los “ojos de plato” de niñas y niños cuando descubren el gaznate oscuro de Gargantua , el turno eterno de Txosna, las siete y las grandes calles llenas de ballenas y respeto … las recuperó el vecino, la Villa, el Pueblo.

Cuando la mecha da un latigazo a la pólvora del corazón ,  todas y todos miramos hacia el cielo : y la vida se transforma en  un TXUPINAZO.

 

 

 

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