LOS LUNES: CARA AL SOL (Parte I)

Soy Aitor Elizegi, son las 4:41 am, de un lunes de primavera, 2012. No se asusten, puede parecer temprano, para algún Sindicato (perdonen la aparición del término tan temprana, hace unos días que convivimos juntos, el movimiento sexy de los Sindicatos bilbaínos y mi movimiento lento, sumado al de de mis teclas) pero mi hiperactividad neuronal desde hace 45 años me enfrenta al reto de la creatividad nocturna.

De pequeño eran eternos partidos de futbol haciendo de extremo derecho, ¡señor, que rosca he tenido siempre entre sabanas! , o la capacidad de enamorarme de todas las morenas de menos de seis años de mi colegio, a los 10 pase a la ikastola y a las pelirrojas, a los 16….

Otras noches me “susurran” el dibujo, la dimensión , el volumen, la imposibilidad de transformar en realidad una forma sugerida, un objeto culinario, una pieza técnica, si fuera capaz de moldear el mundo, sus rocas, sus metales, de texturizar la pizarra, ¡o la madera!, o hacer globos de leche en polvo, la silla de dos patas, la lámpara inalámbrica, una papelera inteligente (capaz de procesar y reciclar por si misma), una vajilla 4D, la receta de Dios, un milhojas de perfumes, una frase sin acabar, una farola sombrilla, o una sombrilla farola, un paso de cebra en 3D (teclas de piano que protegieran al viandante, con sus pertinentes patrocinadores emergiendo del asfalto).

Otras, un plano de mil cocinas, mis planos están siempre llenos de cocinas, de muchas cocinas, las mías, las que quieren que piense mis amigos y las que sueño que me faltan por hacer. Es una paliza. Mi archivo neuronal no cierra hasta que tengo nombre del restaurante, lleno de chefs y con la mejor carta de platos que hayáis podido soñar, no siempre financiable, es una pena, el diseño culinario y el mercantil últimamente coinciden poco. (Esto de la cocinas empieza a ser una pena, aparecen demasiado en la noche, prefiero las noches rubias, bueno a los 45, ya no importa tanto el color del pelo…).

Como observan, no sé qué fue primero, si la actividad o la hipérbole, qué más da, si llega el momento, entre el sueño y la lucidez, años de experiencia te ordenan ir corriendo a las teclas, quizá merezca la pena esa noche, y así es como os lo iré contando en una divertida saga de capítulos soleados.

La oscuridad ya me apasionaba antes de llegar ella a mi vida, aunque es una pena, donde antes había Tabaco y café ahora hay un benecol y una manzana (lo siento no siempre va el viento a favor de la edad), ¡hostias no es mala! ¿Y si nos curramos un café con benecol?

“Creatividad nocturna” versus “Contar Ovejitas”

2 comentarios en “LOS LUNES: CARA AL SOL (Parte I)

  1. Si, me gusta. Me gustan tu restaurante, tus platos y tu post (como en la cocina, armoniosa mezcla con toques de acidez, amargor y un mucho de entusiasmo que se muestra a duras penas)

    Animo

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